miércoles, noviembre 16, 2016

El fruto de tus acciones

Aún siento vivo dentro de mí el rencor fruto de tus acciones traicioneras. El cariño que aún hoy existe me impide perdonarte, incluso me exige venganza. Hasta hoy aún lamento nuestras acciones y más aún la confianza que alguna vez deposité en ti.

sábado, septiembre 10, 2016

Como cambia una relación

Hace unos momentos estaba viendo la película In her shoes (2005), donde la relación principal es entre dos hermanas, que separadas por malas decisiones en momentos adecuados, después de un tiempo añoran y recuperan lo que tenían.

Me acordé de la relación que tengo con mi hermana. Hasta hace unos meses la hubiera llamado mi mejor amiga, y por mucho tiempo sólo pensé en encontrar a una persona como ella que hiciera el papel de pareja.

Pero ahora ya no es así.

De ser la persona a la que le contaba todo, ahora dudo contarle detalles de mi vida. Hemos pasado por suficientes situaciones tensas entre nosotras en los últimos 2 años que hay distancia física, ideológica y emocional. No creo que sea malo, pues es un límite que me gusta poner para protegerme, y que aunque extraño lo que tenía con ella, no regresaría a ello.

Cuando quieres pero no estas convencida de que te haga bien. Aplica para toda mi familia. Tal vez aplica para la mayoría de las relaciones.

martes, agosto 16, 2016

Reto de dibujo #1


Iniciando el reto de dibujo.

El primer tema: auto retrato.

No estoy al 100% satisfecha con el dibujo, pero para tener un par de años sin práctica alguna, está decente.

jueves, agosto 11, 2016

Missing in dreams

Soñé que me topaba con alguien de mi pasado, y en su forma de siempre se me acercaba, me abrazaba de una forma casual, sin algún

propósito definido, fue como un movimiento inconsciente.


Ahora siento que extraño ese tipo de gesto, uno despreocupado, no calculado, libre y lleno de confianza.


No todos podemos hacer algo así, le tememos tanto a las personas, a como reaccionarían, nos tenemos miedo a nosotros

mismos.


No soy capaz de dar un toque desinteresado de forma espontanea, al menos no en este momento, y me hace sentir dañada.


Y me pregunto, cuando me sentiré curada, completa, confiada?

lunes, julio 25, 2016

La petite mort

La petite mort, le pequeña muerte: ese momento más elevado de éxtasis que puede alcanzar el ser humano al momento del orgasmo.

¿Y si no fuera así? Si la pequeña muerte no es el placer extremo, sino los instantes después en los que te recuestas, ves hacia el cielo o a la nada tratando de recuperar el aliento, que el corazón baje su ritmo a algo más normal, ese pequeño instante en que sientes que todo es perfecto y te invade una alegría, una satisfacción contigo mismo, te sientes poderoso por tener el conocimiento del mundo a tu alcance, pero sabes que a su vez no lo necesitas, porque te sientes total y completamente suficiente para todo y para nada, te reconoces como un ser más allá de los límites de la realidad. Un pequeño momento en que todo está en el lugar correcto, todo es certeza.

Y luego todo acaba. Uno vuelve a la realidad de sentir dudas, de temer por el pasado, el presente, y mucho más, por el futuro. Regresas a un estado humano imperfecto y defectuoso, carente de fe, y todo el sentido de la vida se esfuma antes de que puedas prometerte recordarlo por siempre.

Tal vez ese instante es una pequeña muestra de cómo debería ser la muerte. Estar inerte, sabiendo que todo es como debe ser y sentirse satisfecho, suficiente. Entregarse a ese estado de no-ser y trascender.

miércoles, julio 06, 2016

Anhelo de un primer beso

Me he encontrado en lo que va del día de hoy fantaseando con un primer beso de una relación nueva. Al darme cuenta de esto me sentí como colegiala de nuevo, tan inocente como cuando fantaseas con tu primer amor.

Gracias por hacer surgir ese anhelo tan puro e inocente.

Un gesto nada dramático, pero si sensual, apenas un roce de labios para romper una situación de duda en la que ambos nos encontramos.

Estoy feliz por fantasear con algo tan sencillo, y emocionada de sentirme tan completa con algo tan mínimo.

Tal vez hasta me sonroje un poco sin darme cuenta.

miércoles, junio 01, 2016

Todo cambio

Ella sitió rodar las lágrimas por sus mejillas al mirar la pantalla de su celular. Por un instante no supo nada del mundo exterior y sólo sintió una tristeza punzante en el pecho.

“Así es cmo se siente una traición” pensó, se llevó las manos al rostro y se cubrió para ocultarse del mundo, de la verdad, de ella misma; aminorar la punzada y negar la herida.

La persona a la que dedicó tres años de su interes mostró señales de que no era mutuo, con la mejor y más clara estrategia que alguien puede utilizar: una foto al lado de una chica nueva, ambos sonrientes y relajados, tan felices.

“Fue una terca al esperar tanto a que se decidiera por mi” se reclamaba a sí misma con amargos murmullos.

Se levantó de su lugar y paseó por la habitación, buscando consuelo en el paseo, en el sonido de las pisadas, en cualquier cosa que en ese momento pudiera ayudarla.

Nada. El sentimiento, la traición, la revelación, el engaño, la frustración, la tristeza, todo seguía ahí, explotando en forma de lágrimas.

Hasta que después de pasados unos minutos se escucho un “nunca más”.

Tomó una decisión, se secaron las lágrimas y hubo una certeza oscuresida en su mirada.

lunes, mayo 02, 2016

Será que no me importa?

Hoy temprano en la madrugada recibí la noticia que la madre de la pareja actual de mi madre había fallecido. Como es de esperarse, seguí recibiendo notificaciones por parte de mi familia acerca del velorio y demás.

Decidí no ir.

No es que tenga algo en contra de la difunta, ni contra la pareja de mi madre, ni siquiera tengo algún sentimiento encontrado con mi familia en este momento (al menos eso creo). Simplemente no surgió en mí el deseo de asistir a las ceremonias.

Justamente ayer estaba haciendo un par de test sobre empatía y universalidad, al parecer no soy tan empática como pensé, y también resulte ser menos universal. Tdo radica en el apartado de conexión. Dicho apartado habla acerca de como las personas se sienten agradecidas con los que han hecho algo por ellos y el deseo de mantener las tradiciones, los valores o aquellas enseñanzas de los antepasados.

Creo que yo tengo muy poco de eso.

No me siento muy conectada con mi familia o con mi comunidad. Dejando a un lado las malas experiencias que he tenido últimamente con mi familia, no me siento tan ligada a ellos, no me siento con agradecimiento o con lealtad, con ganas de seguir sus pasos, incluso me siento forzada a pasar tiempo con ellos.

Tal vez sea cuestión de encontrar algún tema en común para tratar de reformar esa conexión que tenía antes pero que ahora ya no siento.

Pero también... no tengo ganas de poner algo de esfuerzo en ello.

Me he preguntado que pensaría y que sentiría si mi madre, esa persona que me dio la vida y debe ser la más cercana a mí, falleciera el día de mañana, lloraría? Tal vez. Recordaría muchas cosas, y la extrañaría en ese momento, pero no estoy muy segura que ese sentimiento perdure más de un mes.

Lo comparo con mis relaciones de amistad de un pasado, que alguna vez llegaron a significar mucho para mí, pero que con el paso del tiempo perdimos aquello que nos conectaba, resultando en un deterioro de la amistad, y posteriormente, un cese completo de interacción. Puedo decir con seguridad que a veces lo extraño, pero no demasiado y no por más de un instante, no al punto de caer en lágrimas, no al grado de perderme en un vacío.

Me pasará eso mismo con mi familia?

Me pasará eso mismo con todos?

sábado, octubre 03, 2015

Lo justo

Lo justo ahora es evitarte, evitar todas esas cosas que me sacan recuerdos de ti, erradicar todo aquello que trae de vuelta a mi memoria fragmentos de tiempo que estuve contigo.

Es justo que apague cada uno de los escalofríos que recorren mi cuerpo al recordar como se sentían tus manos, tus labios, tus miradas. Es normal que quiera borrar todo lo que me preocupaba por ti, desde el trafico hasta la tontería de una imagen.

Pero no es justo que al tratar de bloquear todo eso también tenga que olvidar una parte de mí.

jueves, octubre 01, 2015

Patrones de vida

Querido diario:

Esta semana, después de pasar por un proceso de introspección y depresión me he dado cuenta de que tengo un patrón de comportamiento que he practicado desde la infancia para lidiar con las personas.

Desde pequeña he tenido encuentros no muy gratos con mis padres, que conforme entraba yo en la pubertad no disminuyeron, sino todo lo contrario, se fueron haciendo más grandes, graves y ruidosos.

Ya ahora en mi edad adulta me doy cuenta que la mayoría de esos encuentros tenían que ver con que no estaba de acuerdo con lo que mis padres decidían por mí. No porque fuera bueno o malo, porque estoy segura que ellos lo trataron de hacer con buenas intenciones, sino por qué de alguna forma sus acciones iban en contra de los valores que ellos mismos me habían inculcado.

Una y otra vez me encontraba totalmente perdida y lastimada por lo que habían dicho o hecho mis progenitores. Era un ciclo de enojo, frustración, depresión, olvido y vuelve a empezar. Hasta el punto en que cada vez las cosas iban afectando en una mayor escala. Me acostumbre a callarlo para no generar problemas en la familia, a olvidarlo porque eso es lo que dicen todos que hagas y a confiar de nuevo, porque la familia nunca te hará daño según escuchas a la mayoría decir.

Te fallan, estas triste, olvidas y vuelves a confiar.

Ese patrón lo sigo aplicando hasta ahora en la mayoría de mis relaciones y me está afectando considerablemente.

1. Me hace sentir como víctima en todos los casos. Ya no quiero ser la que sufre, la que espera a que los demás se acuerden de su existencia.

2. Pierdo el respeto a mi persona y por consecuencia el resto del mundo se siente con derecho a pisotearme. No más.

3. Confio en que todas las personas tienen potencial para ser mejor, para hacer el bien, para ser justos. La realidad es que las personas son perezosas, no te dan nada que no les pidas, porque implica un esfuerzo extra. No todas las personas quieren aprovechar su potencial o no saben cómo hacerlo. Esperar a que ellos se vean a sí mismos como los veo yo simplemente trae decepciones.

Esta semana aprendí que está bien tener un patrón como ese, que te da la oportunidad de creer en las personas, de perdonar y de no guardar rencores que sólo pueden llegar a aminorar mi crecimiento personal.

También aprendí que para complementar los beneficios de este patrón y disminuir las consecuencias negativas, es necesario que aprenda a emplear los limites en cada una de mis relaciones. Límites sanos que me permitan seguir creyendo sin que los demás me pasen encima cada vez que se les antoje.

Es un gran reto.

Será el objetivo a desarrollar durante el siguiente año.

domingo, abril 19, 2015

Otro adiós

Ahora sí, una vez más terminamos como amigos y yo aún estoy necia que no quiero. Pero se tiene que hacer, ahora si no hay vuelta atrás.

Y aquí estoy derramando lágrimas con permiso, lamentándose y despidiéndole una vez más, pero no de ti.

Aquí estoy arrancándome  las plumas de mis alas de ilusiones y esperanza y guardándolas en un cofre de memorias para darles un vistazo después.

No sé que duele más, arrancar una a una las ilusiones de algo que no va a ser o el hecho de saber que esta no será la última vez que lo haga, que en un futuro volveré a usar estas alas de esperanza y que muy probablemente me las tenga que volver a arrancar.

Cuantas veces puede uno arrancarse el alma? Cuantas veces se puede continuar así?

Y al final cada par de alas es diferente, cada vez hay menos plumas, cada vez me fallan más, cada vez vuelo menos.

Que pasa cuando ya no puedes volar?

Tengo que empezar a construirme alas de diferentes materiales, no me puedo dar el lujo de perderlas a cada rato.

Adiós mis alas, las veré después.

jueves, abril 09, 2015

Vacaciones de mí misma

Hoy es uno de esos días en que me he cansado de mí, de soportarme y de no saber sobrellevarme, de sentirme mal por todo y siempre decepcionada de mi misma. Hoy es uno de esos días en que pido esquina o vivir en la piel de alguien más al menos unos días para descansar de la mía.

Necesito un reset real de mis pensamientos, una huelga a mis emociones, cerrarle al grifo de todo lo que acontece dentro que ni siquiera puedo procesar. Me he descuidado tanto en las últimas semanas por andar arreglando crisis familiares que tengo un caudal de pensamientos y emociones brotando de mí sin ton ni son. Soy un caos, no uno malo, pero sí uno que requiere mucho trabajo.

Necesito un tiempo, grande y espacioso para arreglarme por dentro. No me siento disponible, ni siquiera para mí, menos para los demás. Ocupo tener cierta distancia de todos para encontrar la distancia perfecta conmigo misma.

Ocupo un poco de silencio, un poco de lágrimas, un poco de música, un poco de movimiento, amaneceres y atardeceres eternos, ocupo perder el sentido del todo para encontrarle sentido a mi existencia.

Me siento abrumada, de cosas buenas, malas, sin importancia, de citas, de plazos, de procesos, de información, de gente, conocidos y desconocidos, de crisis, de dolor, de alegrías, de prisas.

Ocupo detener el tiempo y que todos se detengan con él.

Quiero respirar y sentirme libre.

lunes, marzo 23, 2015

Carta a una madre histerica II

Querida madre:

Ya va a ser un mes desde que me corriste de la casa. Desde entonces sólo me has mandado un mensaje de texto preguntándome por las llaves, que las quieres de regreso. Gracias por hacerme saber cuan preocupada éstas por mí, cuanto te interesa mi bienestar y sobre todo, cuan angustiada estas por encontrar una solución a nuestra discusión, se nota que sacarme a golpes de la casa fue la mejor solución que se te ocurrió y que estas a gusto con ella.

Hace un mes murió la gata, la que pensé que considerabas de la familia, supongo que los 15 años que estuvo con nosotros no fueron suficientes para que la consideraras una más de nosotras, tus hijas, tu sangre. Al final de cuentas fue sólo un saco de carne y huesos para ti, un problema del cuál te liberarías con su muerte. Ya eres libre de ella.

Murió antes de tiempo, de una enfermedad tratable, con la que no querías involucrarte, no se si lo sepas, pero arrojar a un ser vivo al frío y la lluvia en ese estado no es tratamiento adecuado, y el que seas alérgica según los estudios médicos no justifica tu falta de humanidad.

Si, te sentías mal, pero convertiste la atención que trate de darle a la gata en un ataque hacia tu persona, a tal punto de pensar que si me importaba el animal estaba abandonando mi cariño por ti.

Aún estoy incrédula ante esa respuesta tuya de ponerte celosa de la gata, de tu forma inhumana de acción, de tus reacciones y falta de control de las emociones, de tu forma explosiva de lidiar con cualquier situación. No puedo creer que a pesar de todas las cosas que hemos pasado en estos años, aún pienses que los golpes son la respuesta adecuada, que con cachetadas y sangoloteos vas a lograr que entienda tu punto de vista, que tus amenazas e intenciones de golpearme con lo primero que encuentres van a hacer que la relación entre nosotros se fortalezca.

Estoy decepcionada de ti, que a pesar del paso del tiempo sigues siendo la misma niña malcriada que no sabe tratar consigo misma y con las personas a su alrededor, peor aún, que no has hecho ni un sólo intento por mejorar esa situación, no te has esforzado por mejorar como persona, por superarte.

Al día de hoy me siento abandonada por ti.

Pero también me siento liberada.

Gracias a esta experiencia aprendí que no quiero ser como tú, quiero aprender a estar con las personas, quiero tener las herramientas para resolver problemas interpersonales, quiero saber comunicarme con mis seres queridos sin dañarlos y dañarme a mi en el proceso. Quiero saber como interactuar con otro ser humano sin representar una amenaza a su salud física o emocional. Quiero cambiar el patrón que me has enseñado.

Porque no es normal que tus seres queridos se traguen cada insulto y cada golpe que les mandes, no es normal que no te disculpes y no reconozcas tus errores, y que quieras seguir la vida como si no hubieras amenazado de muerte a alguien. No es normal y no lo voy a seguir aguantando, ni de ti, ni de nadie más. Porque merezco respeto, si tu no me lo das por ser tu hija, yo me lo daré por el simple hecho de que soy una persona.

Espero que ser lo suficientemente fuerte para enfrentarte y perdonarte, ojalá puedas aprender tú también algo de esta discusión. Que mi decisión de no volver a la interacción abusiva contigo te ayude a ver todo lo que puedes perder si sigues así, que te den ganas de superarte. Aunque lo dudo mucho.

Te quiero, pero a veces me hace mejor que no lo sepas, así no lo podrás utilizar en mi contra.

Hoy no tengo un lugar fijo para vivir y ya no cuento contigo como mi familia, y me alegro.

viernes, enero 23, 2015

A casi un año

Siento las ansias malditas de saber que va a pasar.

Toda esta semana continuamos platicando como si el domingo no hubiéramos discutido, eso me calma y me llena de nervios, de sólo recordar que tu opción a seguir era no verme se me retuercen las entrañas y me lleno de miedos y dudas.

No quiero dejarme llevar por este temor, si lo hago voy a volver a un estado anterior de dolor y extrema frustración.

La verdad es que deseo verte, deseo tocarte, oírte, estar contigo aunque no hagamos nada más. Me frustra que tú no tengas ese mismo deseo. Sé que debo de aprender a tener paciencia y a lidiar mejor con esos deseos.

A veces pienso que todo se debe a no querer estar sola, le echó la culpa al reloj biológico que me está obligando a buscar a alguien y tener una familia. No quiero una familia. La interpretación que tengo de la mía casi me destruye y no soy lo suficientemente fuerte aún como para tratar de intentar cambiar esos conceptos por mi cuenta, por mis hechos, por mis experimentos.

No quiero pensar que hace casi un año me preguntaste que si quería intentarlo contigo, y ahorita siento que no hay oportunidad de nada entre nosotros. No me culpo por lo que hice, la verdad he aprendido mucho en este tiempo. Pero eso no evita que sienta una punzadita de dolor en el mero pecho por saber que lo que deseaba ese día simplemente no se dio. Es triste recordar que soñaste algo y no lo lograste. Tal vez no era el sueño adecuado, pero eso no le quita el sentimiento de fracaso.

Nudo en la garganta, espero que no sea mi estado por las siguientes dos semanas. Es incomodo tratar de hablar con la voz quebrada y más que eso, andar por la vida con el espíritu roído.

lunes, enero 19, 2015

Moonboard / Intenciones

Ya dentro de una horas será luna nueva según los astrólogos y es el mejor momento para hacer la lista de intenciones en las que me concentrare en este periodo de tiempo.

Primero se redacta la intensión de forma positiva, evitando exponerla como una obligación o forzarla. Después se describen las acciones que vamos a tomar para seguir con esa intención.

1. Trabajare en conocer mi emociones. Identificándolas, sintiendolas sin dejar que tomen el control, y las dejare fluir, para que me guíen en cada paso que doy en este mundo.

2. Mejorare mi relación conmigo misma, tendré mas fe en mis acciones, en lo que soy y en lo que pienso. Me daré mas libertad de ser como soy, sin juicios y sin sanciones, comprendiendo que tal vez haya errores pero que de esos mismos sacare el mayor provecho posible.

3. Quiero definir que es lo que ofrezco a los demás. Quiero saber que puedo otorgar a los que me rodean. Enlistare todo detalle que pueda ser positivo en mi y que tanto afecta a los que están cerca, y le daré el valor que se merece. Ya no me haré menos.

Por lo pronto esas tres intenciones me van a proporcionar un gran reto.

sábado, enero 17, 2015

Tres décadas

Con cada década que llega y me pregunta quién soy, me quedo hecha un silencio.

No tengo respuestas, sólo muchas preguntas e inseguridades.

Llego a la conclusión que mi única ambición en mi existencia es saber quien soy.

Sé lo que aparento ser, pero entre tantas máscaras no se distinguir si alguna de esas es realmente mi cara.

Me siento como adolescente de nuevo, incómoda y demasiado visible para mi gusto.

miércoles, enero 14, 2015

En estado defensivo

Estoy a la defensiva, por todo y por nada en específico. Me siento triste y herida, frustrada y decepcionada de lo que soy, de lo que hago, de cómo lidio con el mundo. Estoy débil y quiero esconderme, ocultarme, dormir y dejar pasar esto que me está consumiendo energía.

Tengo el pecho pesado y caliente, no es ningún sentimiento de amor, más bien un atorón tremendo de emociones, como si todo lo que me he estado guardando en mi vida quisiera salir de pronto y quiera inundarme no sólo los ojos de lágrimas, sino todo mi ser con una furia tremenda.

Todo me molesta, todo me hace recordar que no soy o que no fui, incluso que no seré.

Siento muy enraizados en el corazón unos rencores hacia mis seres queridos, con ganas de hacer muchos reclamos que ya no caben en las conversaciones. Estar con ellos me provoca una impotencia de ser.

Con todo el mundo no soy, sólo finjo ser.

Creo que estoy en cierto tipo de negación, no acepto el hecho de que me agrada sentir estos rencores, no quiero aceptar que están ahí porque eso significa que el amor por mi familia es superficial o manchado.

Me duelen muchas cosas que a la vez se convierten en nada. Me encantaría hablar de eso con alguien pero a la vez no quiero andar escuchando consejos de lo que creen que debo de ser, estoy enojada con todos por decirme que regocijarme en lo negativo está mal. Sólo por esta ocasión quiero aceptar que cada vez que me siento así de vencida me siento más en contacto con mi yo real.

lunes, enero 05, 2015

Días antes

A unos cuántos días del cumpleaños me siento fatal.

Voy a cumplir tres décadas en el peor de los ánimos, con el sentimiento del continuo fracaso a flor de piel. En realidad no es tan malo, pero me parece imposible en estas horas cambiarme a un punto de vista más positivo y productivo.

Me siento acabada, negativa, fracasada, rechazada, hipócrita, perdida, malentendida, tirada en la calle de la amargura, guardando silencio en un rincón poco iluminado.

Si, me gustaría celebrar a lo grande pues no siempre se cumplen 30 años, pero de sólo pensar en todas esas personas que solo veo y con las que hablo en estos días para después convertirse en fantasmas por el resto del año... Me surge un enfado extremo, un rencor viejo, una mala mueca en la cara...definitivamente este año no quiero eso.

Si, quiero reír, quiero bailar, quiero comer, quiero ser feliz sin pensar que es solo por la celebración de un día. Me gustaría que todos mis días sean mi cumpleaños, que las personas que derrepente aparecen simplemente hagan apariciones continuas y menos espaciadas.

No quiero pasarlo sola, pero me siento tan amargada que no le veo otra solución.

martes, diciembre 30, 2014

Holidays my ass

Han sido días muy ocupados, con casa llena y un vacío de espacio personal, me siento ahogada en atenciones que no van dirigidas a mí, las restricciones de las cosas que puedo hacer aumentan por respeto a los espacios personales de los demás, pero al parecer yo no obtengo tanto ese beneficio.

Estoy en un grumpy mood por compartir mis espacios tanto tiempo con la familia, por remplazar los momentos de silencios y soledad con llantos, berrinches, risas y gritos de un cuarto a otro. Es en estos días en los que más deseo paz y tranquilidad y es lo que menos hay.

También esos moods amargos se están haciendo más notorios. Estoy detectando ciertos patrones. Al parecer el hecho de que mi figura materna le preste más atención a mi hermana, mi cuñado y la sobrina provocan en mí celos desmesurados. Hay ciertas situaciones que dejan al descubierto que tanto se preocupa mi madre por cumplir los antojos, gustos y caprichos de estos tres, que a pesar de que algunos yo ya los tenía, no había recibido atención especial por ello. Me hacen sentir… no abandonada, sólo menos importante, no tan notoria, no tan especial, no tan parte de esa familia.

Sí, me siento ajena a mi familia, a aquella unidad de la sociedad que se supone que me apoyará por siempre y para siempre, o al menos aparentará hacerlo por el bien común.

Sé que estoy siendo demasiado dramática con el asunto y no tomarlo tan en serio, o más bien ser capaz de descartarlo fácilmente.

Tengo sentimientos encontrados, se supone que tengo una familia que me apoya y me quiere, pero es en momentos como estos de drama intenso y festividades que me doy cuenta que probablemente mi familia simplemente apoya de mí lo que le conviene para su bienestar, y últimamente su bienestar no es el mío.

¿Cómo van a conocerme si ni siquiera puedo expresar como me siento sinceramente con ellos sin herirlos? No sabemos tomarnos nada a la ligera y siento que esa es una actitud que me está separando de ellos. De por si yo soy la maestra de la seriedad, ahora que trato de aprender lo que es la ligereza y el humor siento que el pequeño paso de bebe que estoy dando está creando un abismo entre nosotros.

¿Cómo puedo dejarlos atrás cuando quiero que me acompañen? Comprendiendo que su camino no es mi camino, yo tengo cosas diferentes que aprender, que desarrollar y que quiero reflejar. Tal vez no sea con ellos, tal vez sí, pero esa ya no va a ser mi decisión.

Tengo esta envidia, este enojo, este sentimiento de foránea en la familia porque estoy decidiendo tomar un camino y no los veo interesados en lo que elegí, es normal… es normal que los quiera siempre a mi lado, que quiera más apoyo, más atención ahora que me siento incierta e insegura, es normal que no me entiendan y que les tenga rencor.

Aprender a lidiar con los sentimientos, con las expectativas y con el resto de los seres humanos siempre será mi objetivo, siempre difícil y siempre desafiante.

miércoles, diciembre 17, 2014

Lonely holidays

“No te das cuenta que tan solo estas hasta que acaba tu día y tienes muchas cosas que contar pero nadie a quien contárselas.”

¿Cómo me siento?

Me siento triste, me siento muy sola, a pesar de que constantemente estoy rodeada de gente me siento incapaz de sentirme aliviada con las pláticas casuales del día a día. Me siento atrapada con un montón de personas que de pronto son más amigables y te comentan acerca del clima o de otras fiestas. Me siento sola por que no logro conectarme con ellos, es todo lo contrario, siento como si mi burbuja protectora se hiciera más gruesa en estos días.

Es en medio de estos grupos que me da un miedo a estar sola, a no encontrar un momento, aunque sea con un extraño, para hablar aunque sea del clima pero que me haga sentir que hice una verdadera conexión.

Estoy escasa de conexiones y me empieza a afectar, me cansa y me estresa, me saca de mis casillas y me deprime. En realidad no tengo ganas de celebrar con nadie.

Siento un rencor hacia mi familia en especial, porque con ellos me siento más aislada aún. No encuentro cosas en común ni tiempo para poder buscar y perseguir cosas en común. En realidad no quiero pasar tiempo con ellos.

¿Qué situación está desencadenando esto?

La temporada de posadas y fiestas. No estoy segura si es porque paso mucho tiempo con gente con la que no puedo conectar y menos tiempo conmigo o porque paso demasiado tiempo conmigo aun cuando estoy cerca de otras personas en una supuesta celebración.

¿Lo puedo cambiar?

Sí, dejando a un lado la asistencia a las posadas y fiestas características de esta época. Poniendo un poco más de esfuerzo en hacer conexiones con las personas, aunque no creo que eso sea una buena opción, cuando la conexión no se da de forma natural, no me la creo como real.

¿Lo quiero cambiar?

Al menos en estos días no, me gusta cumplir con mis compromisos aun cuando estos me expriman casi toda la energía. Tal vez sólo me presente al lugar y me retire rápidamente.

EXTRA

¿Por qué no siento esta soledad cuando estoy con ciertas personas?

Generalmente no me siento así cuando estoy en situaciones de mi agrado e interés. En grupos pequeños y de gran confianza a los que acudo con cierto motivo especifico. Sin embargo hay situaciones que aunque me sienta en confianza con algunas personas, con otras simplemente me causa disgusto. Supongo que también tiene que ver mucho de la persona con la que me encuentre en ese momento.

Pfff…

Estoy confundida y muy cansada, me siento sola y abandonada por las personas con las que vivo, no tengo a nadie a quien contarle mis tonterías al final del día, me siento restringida en lo que puedo y no puedo hacer en mi propia casa, deseo más libertad de acción en mis espacios sin tener que considerar siempre la opinión de los demás. Deseo rodearme de gente con la que pueda conectar, aunque sea con chistes y cosas sin sentido.

Esta necesidad de conexión me está sacando de quicio.